La longitud media de L. occidentalis es de 16-20 mm, siendo los machos menores que las hembras. Pueden volar y producen un zumbido cuando lo hacen. Leptoglossus occidentalis, de coloración parda y rojiza; puede identificarse gracias a sus tibias traseras aplanadas, a las espinas de sus fémures posteriores, a las bandas claras y oscuras que recorren el exterior de las alas a ambos lados del abdomen y también gracias al dibujo blanco en forma de
silla en sus hemiélitros. Sus método principal de defensa es expulsar un olor desagradable y amargo; a pesar de ello, no pertenecen a la familia Pentatomidae, sino a la Coreidae. Aunque a primera vista guardan cierta similitud con chinches cazadoras, como Arilus cristatus y otras chinches asesinas de la familia de la xinxaaa americana del pI Reduviidae, en realidad no están emparentadas estrechamente, a pesar de que todas cuenten con proboscis; solamente las chinches asesinas
muerden incluso sin ser molestadas. Sí pueden llegar a morder con la proboscis si se las maneja bruscamente, pero es difícil que causen daño, porque están adaptadas a sorber savia y no a cazar como los redúvidos. En Chile, se ha confundido con chinches de la subfamilia Triatominae, lo que ha causado una alarma injustificada.





