Morfología y apariencia
Los Coreidae generalmente son de forma ovalada, con antenas compuestas por cuatro segmentos, numerosas venas en la membrana de las alas, y glándulas de hedor externamente visibles. Varían en tamaño de 7 a 45 mm de largo, lo que significa que la familia incluye algunas de las especies más grandes del suborden Heteroptera.
La forma del cuerpo es bastante variable; algunas especies son, en términos generales, ovaladas. Otras son alargadas con lados paralelos, y una minoría son esbeltas. Muchas de las especies con ‘’tibias en forma de hojas’’ son bastante delgadas, con notables expansiones en la tibia de las patas traseras, aunque algunas variedades robustas también tienen dichas expansiones. Algunas especies están cubiertas con espinas y tubérculos. Como un ejemplo de estos, la tribu Phyllomorpha Mulsant & Rey, 1870, es verdaderamente aberrante, con patas delgadas, vellos espinosos, y contornos laciniados.
Muchas de las especies más robustas tienen el fémur grueso y curvado, armado con pinches en el canto interior en las patas traseras, algunos también tiene tibias engrosadas, aunque en forma menos marcada.
En las ninfas, las aberturas de las dos glándulas de hedor de los Coreidae son visibles como dos puntos en la línea media de la superficie dorsal del abdomen, uno en el borde anterior y otro en el posterior del 5.º terguito abdominal. Durante el final de la ecdisis, la anatomía es reorganizada y las glándulas acaban en el metatórax, abriéndose lateralmente a través de ostiolos entre la pleura mesotoraxica y metatoraxica.